
Curvas equidistantes – © Fernando Montero
Las vías del tren son un claro ejemplo de líneas equidistantes. En algunas partes del trazado serán rectas pero en otras serán curvas. La distancia entre ellas se corresponde con la longitud de los ejes de las ruedas de los trenes que las utilizan.
Dos rectas son paralelas cuando mantienen una distancia equidistante entre ellas y a pesar de que prolonguemos su trayectoria hasta el infinito, nunca se llegan a cortar. Entendemos que ambas rectas están en el mismo plano.
En ocasiones solemos hablar de paralelas refiriéndonos a algunas curvas, pero no es demasiado correcto, siendo más exacto hablar de curvas equidistantes.
Cuando tenemos curvas equidistantes, si tomamos un punto sobre una de ellas, podemos encontrar un punto sobre la otra curva en la que distancia sea mínima. Este valor se mantendrá constante al ir variando el punto seleccionado. Si en esos puntos en los que la distancia es mínima trazamos las rectas tangentes comprobaremos que son paralelas.
Un caso especial de curvas equidistantes son las circunferencias concéntricas y está claro que nunca nos referimos a ellas como circunferencias paralelas.
¿Paralelas o equidistantes? por Fernando Montero está licenciado bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.
