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El Reino de Castilla

 

CASTILLA

Demarcación oriental del reino de Asturias, gobernado por un conde, que en el S. X con Fernán González, 930-970, se hizo independiente. Su aparición se debió a factores político-militares y socioeconómicos, que influirían poderosamente en la estructura del futuro condado independiente, y que pervivirían durante muchos años en la monarquía castellana. Alfonso I de Asturias (739-757), para defender las posiciones que había alcanzado en su empresa reconquistadora, se vio obligado a construir en la parte oriental de su reino, una serie de fortalezas o castillos, que, situados en lugares estratégicos, sirvieran para vigilar y defender los ataques musulmanes. La palabra Castilla, surgida de estos “castellos”, apareció por primera vez en un documento del año 800, para designar una región que abarcaba desde la parte meridional de los montes cantábricos, hasta Villarcayo.

En el año 865, regían en Castilla cuatro condes: Rodrigo, Gómez, Ordoño y Gonzalo, considerándose a Rodrigo (873) como primer conde de Castilla, con vasallaje al reino de Asturias. Diego Rodríguez, su hijo, estableció el primer núcleo de lo que sería la ciudad de Burgos (884).

Poco se sabe de los diversos condes que gobernaron Castilla, ( Nuño Fernández, Abolmodar Albo, Diego y Fernando Ansúrez ), hasta Gonzalo Fernández, padre de Fernán González, primer conde independiente.

CONDADO DE CASTILLA

GONZALO FERNÁNDEZ. Conde de Castilla S. IX- X. Poco se sabe de su historia, pero parece ser que casó con Muniadonna, hija del conde castellano Nuño Fernández y quizá por esta causa heredó el condado de Castilla.

FERNÁN GONZÁLEZ. Conde de Castilla 930-970. Hijo, al parecer de Gonzalo Fernández repoblador de Clunia y Lara, y de Muniadonna. Hacia 931, había logrado unificar bajo su autoridad los varios condados (Burgos, Álava, Lara, etc.), que formaron el gran condado castellano, ampliado en su época hasta Sepúlveda, que repobló en 940. Consciente de su poder y respondiendo a los deseos populares, mantuvo una actitud independiente frente al reino de León, por lo que Ramiro II de León lo encarceló en 944 y lo despojó de sus títulos Posteriormente, lo liberó y casó al infante Ordoño (futuro Ordoño II), con Urraca hija del conde. La independencia de Castilla puede fijarse a partir de la muerte de Ramiro II (951) La intervención de Fernán González en la política leonesa, si bien aseguró la emancipación castellana, tuvo funestas consecuencias. El apoyo a su yerno Ordoño IV “el Malo”, que se había casado con Urraca repudiada por Ordoño III, para destronar a Sancho “el Craso”, originó una guerra civil con participación de navarros y musulmanes que repusieron a Sancho en el trono. Los navarros apresaron al conde, y este consiguió la libertad al casarse con Urraca, hija del rey García Sánchez de Navarra. A su muerte, ocupó pacíficamente el condado su hijo García Fernández.

La gran obra de Fernán González, fue imponer su autoridad en todos los antiguos condados y hacer hereditario el título de conde. Su éxito, estriba en su ambición y grandes dotes para la política y la intriga, pero también en una serie de factores propicios, como la fuerte personalidad de los castellanos (lengua, instituciones, etc.), la decadencia del reino leonés y la costumbre europea de hacer hereditarios los condados, que se deja sentir en España.

GARCÍA I FERNÁNDEZ “el de las Manos blancas”(938-995). Conde de Castilla 970-995.

Hijo de Fernán González. En 974, concedió a los villanos libres de Castrogeriz que disponían de medios para combatir como jinetes (caballeros villanos), su equiparación con los infanzones, con lo que abrió el camino a la influencia posterior de la caballería villana en el sistema castellano. En 994, el hijo de García I, Sancho García, se sublevó contra su padre estimulado por su madre y con el apoyo de los principales señores castellanos. Aprovechándose de esta discordia, Almanzor atacó a los cristianos. García I fue hecho prisionero y llevado a Medinaceli o quizá a Córdoba, donde falleció. Su cadáver fue posteriormente entregado a su hijo Sancho por Almanzor.

SANCHO I GARCÍA “el de los Buenos Fueros”. Conde de Castilla 995-1017. Hijo de García I Fernández, contra quien se rebeló por influencia de su madre Aba, con el apoyo de los principales señores castellanos. A la muerte de su padre, en lucha con los musulmanes, Sancho I firmó una tregua con Almanzor, quien le entregó el cadáver de su padre.

Sancho I García concedió privilegios a sus súbditos, por lo que recibió el sobrenombre de “el de los Buenos Fueros”. Amplió sus dominios con territorios conquistados a los musulmanes y al reino de León durante la minoría de edad de Alfonso V, titulándose además conde de Álava y de Asturias. Procuró tener buenas relaciones con los principales reinos cristianos, casando a dos de sus hijas con Sancho III “el Mayor” de Navarra (Munia o Mayor), y con Berenguer Ramón I de Barcelona. Para otra de ellas, Tigridia, fundó en 1011 el Monasterio de Oña en la Bureba.

GARCÍA II SÁNCHEZ (1010-1029). Conde de Castilla 1017-1029. Hijo de Sancho I García a quien sucedió con la edad de siete años, asistido por un consejo de regencia que debieron formar diversos magnates castellanos y la abadesa de Covarrubias, Urraca, tía del joven conde, bajo el protectorado “de facto” de Sancho III de Navarra, casado con una hermana suya, Munia o Mayor.

Cuando llegó a la mayoría de edad, se decidió su enlace con la infanta leonesa Sancha, hija de Alfonso V de León y hermana del entonces rey Vermudo III. Para celebrar la unión García II se trasladó a León acompañado por Sancho III de Navarra, ciudad en la que fue asesinado por los Vela enemigos implacables de su familia. A este asesinato, quizá no fuera ajeno el monarca navarro, máximo beneficiario de la extinción masculina de la casa de Fernán González, pues el condado de Castilla pasaba a manos de su esposa Munia, hermana del conde asesinado. El título de conde pasó a manos de Munia (1029), regido por su esposo Sancho III. A petición de su madre, Fernando fue proclamado al mismo tiempo como conde.

Al fallecimiento de su padre Sancho III, este al repartir sus reinos, legó a Fernando el condado de Castilla, con sumisión a Navarra. Fernando casó con Sancha, entonces reina de León por fallecimiento de su hermano Vermudo III, con lo que se realizó la unión de Castilla y León. Fernando I se hizo coronar como primer rey de Castilla.

MUNIA o MAYOR. Condesa de Castilla 1029-1035. Hija de Sancho I. Casada en 1010 con Sancho III “el Mayor” de Navarra. Heredó el condado a la muerte de su hermano García II, cuyo gobierno se apropió Sancho III. A la muerte de este, 1035, el condado de Castilla pasó al hijo de ambos Fernando, proclamándose este como primer rey de Castilla como Fernando I.

REINOS DE CASTILLA Y LEÓN

FERNANDO I (1010-1065). Conde de Castilla 1029-1037. Rey de Castilla 1037- 1065. Rey de León 1037-1065, por su matrimonio con Sancha, reina de León. Hijo de Sancho III “el Mayor” de Navarra, y de Munia, condesa de Castilla. A la muerte de Sancho III, (1035), este repartió sus reinos dejando a Fernando el condado de Castilla con vasallaje a Navarra.

A Castilla se habían unido territorios leoneses aportados como dote por la infanta doña Sancha, hermana del rey Vermudo III, a su matrimonio con Fernando I. Vermudo III trató de recuperar estos dominios en el río Cea, lo que provocó la lucha con Fernando. Este, ayudado por su hermano García IV Sánchez de Navarra, derrotó a Vermudo que falleció en la batalla, proclamándose Fernando como rey de León. Después, Fernando trató de recuperar territorios en Santander y Burgos ( la Bureba y los Montes de Oca), que Sancho III había incorporado a Navarra, quedando en posesión de su hijo García IV Sánchez. Fernando se enfrentó a su hermano en la batalla de Atapuerca el 15 de septiembre de 1054, en la que García IV Sánchez perdió la vida. Fernando pudo incorporar a Castilla una parte de los territorios reivindicados y colocó en el trono de Navarra a su sobrino Sancho IV Garcés, hijo de García Sánchez.

Fernando murió en León en 1065. En su testamento, dictado en 1063, dejó al primogénito Sancho (Sancho II “el Fuerte”), el reino de Castilla y las parias de Zaragoza. Al segundo, Alfonso (Alfonso VI), León y las parias de Toledo. A García, Galicia, el territorio portugués y las parias de Sevilla y Badajoz, y a sus hijas Elvira y Urraca, el señorío sobre los monasterios del reino. Para poder establecer este reparto, tuvo que acogerse a los principios jurídicos pamploneses (lo mismo que había hecho su padre Sancho III “el Mayor”), porque el derecho público de la monarquía hispano-goda no permitía la división del reino. Con esta decisión, Castilla y León quedaron separados, volviendo a unirse en 1072 por el asesinato de Sancho II de Castilla por Vellido Dolfos en el sitio de Zamora. Posteriormente en 1157, volvieron a separarse con Alfonso VII al repartir este sus reinos, Castilla para Sancho III y León para Fernando II, quedando definitivamente unidas con Fernando III “el Santo” (1230) hijo de Berenguela de Castilla y Alfonso IX de León.

SANCHO II “el Fuerte” (1038-1072). Rey de Castilla 1065-1072. Rey de León 1072. Hijo de Fernando I de quien recibió el reino de Castilla.

El reparto de los reinos que hizo su padre le desagradó, toda vez que el reino de León, dejado a su hermano menor Alfonso, iba vinculado al título imperial. Nombró alférez a Rodrigo Díaz de Vivar “el Cid Campeador”. Amplió sus dominios con los Montes de Oca, la Bureba y la Plaza de Pancorbo. Intentó reunir los dominios de su padre y se enfrentó a su hermano a la manera de “juicio de Dios”. Alfonso fue derrotado negándose a cumplir lo acordado. En 1071 Sancho y Alfonso se unieron contra su hermano García a quien derrotaron, repartiéndose el reino de Galicia. De nuevo volvieron a disputarse la supremacía y en 1072, Sancho III derrotó a Alfonso, lo hizo prisionero y lo envió a Toledo, proclamándose rey de León. La nobleza leonesa, alentada por su hermana Urraca, no aceptaba al nuevo rey. Sancho puso sitio a Zamora, ciudad de la era gobernadora Urraca ,lugar en donde fue asesinado por Vellido Dolfos el 7 de octubre de 1072. Sancho II “el Fuerte”, fue enterrado en el monasterio de Oña. De su matrimonio con Alberta no dejó descendencia por lo que le sucedió Alfonso VI, con la unión de Castilla y León.

ALFONSO VI “el Bravo” (1040-1109). Rey de León 1065-1072. Rey de Castilla y León 1072-1109. Hijo de Fernando I y Sancha. Recibió el reino de León en el reparto que hizo su padre de sus dominios. De este reparto, su hermano Sancho que recibió el reino de Castilla, no quedó conforme enfrentándose a su hermano al que derrotó y exilió a Toledo. Sancho fue asesinado a las puertas de Zamora donde se enfrentaba a su hermana Urraca, gobernadora de esta ciudad. Esta muerte reinstauró a Alfonso, no sólo en el reino de León sino que también fue proclamado rey de Castilla después del exculpamiento en Santa Gadea de Burgos de no haber tomado parte en la muerte de su hermano.

En 1094, Alfonso VI dio la “terra portucalense” (por el norte hasta el Miño y por el sur hasta Coimbra y Santarem), con carácter hereditario y con el título condal, a Enrique de Borgoña, esposo de su hija bastarda Teresa, con la separación artificial pero definitiva del reino de Galicia, de quien dependía y a quien debía vasallaje, y del resto de la península. A la muerte de Alfonso VI, se declaró independiente, actuando así durante las discordias del reinado de Urraca, hija de Alfonso VI. A la muerte en 1114 de Enrique de Borgoña, Teresa, su esposa, se apoderó del gobierno y luchó contra su hermanastra Urraca. En 1139, Alfonso Enríquez hijo de Enrique y Teresa, tomó el título de rey como Alfonso I Enriquez (1139-1185), siendo el primer rey de Portugal. En 1143 fue reconocido como tal por Alfonso VII de Castilla y León.

En 1108, Alfonso VI perdió a su único hijo varón, Sancho, y un año después el monarca fallecía en Toledo.

Durante su reinado, Castilla se europeizó; por el camino de Santiago penetró la influencia francesa, que se manifestó en la implantación de la liturgia romana y en la adopción de la letra francesa.

URRACA (1080-1126). Reina de Castilla y León 1109-1126. Hija de Alfonso VI. La muerte de Sancho (1108), primogénito de Alfonso, convirtió a Urraca en heredera del trono. Casó en primeras nupcias con Raimundo de Borgoña, de quien tuvo un hijo, el futuro Alfonso VII. A la muerte de su esposo 1107, Alfonso VI la invistió, junto con su hijo Fernando, del señorío de Galicia. Al fallecer su hermano Sancho y vista la situación de Castilla, su padre la estimuló al matrimonio con Alfonso “el Batallador”, rey de Pamplona y Aragón, que unía los reinos hispano-cristianos, excepto los condados catalanes. Este matrimonio no fue del agrado de diversas fuerzas políticas que, unido a las desavenencias de los esposos, originó en un pacto, por el cual se legalizó el gobierno de ambos, sus obligaciones recíprocas, y los derechos del infante Alfonso, y se especificaron las normas sucesorias de ambos reinos a favor de los respectivos cónyuges y del posible vástago que tuvieran. Los reyes se separaron enemistados y parece ser que entonces, el Arzobispo de Toledo, Bernardo, los excomulgó conminándoles a separarse. Urraca aceptó esta decisión y en 1114 fue repudiada por su esposo. Esto sumió a Castilla en una grave situación . En Galicia dominaban los partidarios de su hijo, Castilla era en parte afecta a su esposo y el condado de Portugal era de hecho independiente bajo el dominio de su hermanastra Teresa. Este hecho originó la independencia total de Portugal con Alfonso I Enríquez, hijo de Teresa y Enrique de Borgoña, como primer rey de Portugal. Urraca se vio obligada a pactos que duraron hasta su muerte en 1126, momento en que la sucesión al trono se resolvería a favor de su hijo Alfonso.

ALFONSO VII “el Emperador” (1105-1157). Rey de Castilla y León 1126-1157. Hijo de Urraca y de Ramón de Borgoña. En 1111 fue coronado como rey de Galicia por su padre, en contra de su madre y su padrastro Alfonso “el Batallador”. Accedió al trono de León a la muerte de su madre y muy pronto consiguió pacificar un reino que se hallaba en plena descomposición.

Para la política de supremacía de Alfonso VII, constituyeron verdaderos fracasos la independencia de Portugal, conseguida por su primo Alfonso Enríquez, y el matrimonio de Petronila, hija de Ramiro II de Aragón con Ramón Berenguer IV, que unió Aragón y Cataluña.

La división de sus reinos entre sus hijos Sancho, que recibió Castilla y Fernando que heredó León, destrozó sus prolongados esfuerzos por conseguir la hegemonía.

REINO DE CASTILLA 1157-1230

SANCHO III “el Deseado” (1133-1158). Rey de Castilla 1157-1158. Hijo de Alfonso VII. A la muerte de su padre recibió el reino de Castilla y su hermano Fernando el reino de León . Casó con Blanca de Navarra, que falleció al dar a luz a su primer hijo, el futuro Alfonso VIII.

En 1158 firmó con su hermano Fernando un tratado que confirmaba la separación de ambos reinos. Su inesperada muerte dio lugar a una de las más turbulentas disputas durante la minoría de edad de su hijo Alfonso. Los Castro y los Lara, se disputaron la tutoría del heredero, conflicto que se agravó con la intervención de su tío, Fernando II de León.

ALFONSO VIII (1155-1214. Rey de Castilla 1158-1214. Hijo de Sancho III y de Blanca de Navarra. Subió al trono con apenas tres años de edad, abriéndose entonces el anárquico periodo de su minoría, que duró hasta 1169. Las poderosas familias castellanas de los Castro y los Lara, junto con su tío Fernando, se disputaron su tutela y la regencia, lo que dio lugar a luchas entre unos y otros. Contrajo matrimonio con Leonor, hija de Enrique II de Inglaterra, que llevó como dote el ducado de Gascuña.

Alfonso VIII se caracterizó por la fidelidad al Pontificado, por la creación de nuevas diócesis (Albarracín, Cuenca), por el gran impulso dado a las órdenes militares y por su apoyo al movimiento monástico. El movimiento intelectual, registró la fundación de escuelas catedralicias y del estudio general de Palencia (1209). Tiene también gran relieve la labor repobladora y legislativa. Concedió fueros a muchas ciudades, sobresaliendo por su importancia y difusión posterior, el otorgado a Cuenca.

ENRIQUE I (1203-1217). Rey de Castilla 1214-1217. Hijo de Alfonso VIII y Leonor de Inglaterra. El testamento de su padre preveía la separación de la regencia y de la custodia del heredero. La primera fue encomendada a su hermana Berenguela: la segunda, al caballero palestino García Lorenzo, quien la cedió a Álvaro de Lara.

La alianza concertada entre Berenguela y la familia de los Haro, enemiga tradicional de los Lara, hizo que Álvaro buscase el apoyo portugués mediante la propuesta del matrimonio de Enrique con la infanta Mafalda de Portugal, que fracasó por la negativa pontificia a conceder la necesaria dispensa matrimonial. Álvaro proyectó el enlace de Enrique con Sancha, hija de Alfonso IX de León, lo que originaba la unión castellano- leonesa. La muerte accidental de Enrique antes de celebrarse el matrimonio, puso fin a los proyectos de Álvaro; Berenguela fue elegida reina en 1217, título que cedió a su hijo Fernando (Fernando III ”el Santo”), fruto de su matrimonio con Alfonso IX de León con lo que se consiguió la unión de Castilla y León en 1230.

BERENGUELA (1181-1246). Reina de Castilla 1217-1218, y reina de León 1197-1204 por su matrimonio con Alfonso IX de León. Hija mayor de Alfonso VIII de Castilla y Leonor de Inglaterra. Después del nacimiento de su hijo Fernando (futuro Fernando III “el Santo”), el Papa Inocencio III instó a la separación de los cónyuges por proximidad de parentesco, lo que se realizó en 1204. A la muerte de su padre Alfonso VIII (1214) y de su madre Leonor unos días después, fue nombrada reina regente y tutora de su hermano Enrique I. La conspiración de Álvaro Núñez de Lara, la obligó a abandonar la corte dejando al rey en poder de los hermanos Lara hasta su muerte en 1217.

Berenguela convocó cortes en Valladolid donde fue reconocida reina de Castilla, aunque abdicó en su hijo Fernando. A la muerte de Alfonso IX (1230), Berenguela consiguió que Fernando se trasladase a León, donde logró que las herederas de este reino abdicaran en su favor. Se produjo así la unificación de las coronas de Castilla y León. Berenguela se retiró al Monasterio de las Huelgas, donde falleció.

REINO DE LEÓN 1157-1230

FERNANDO II (1137-1188). Rey de León 1157-1188. Hijo de Alfonso VII quien dividió Castilla y León entre sus hijos Sancho y Fernando. La prematura muerte de su hermano Sancho (1158), impidió la puesta en marcha del tratado de Sahagún (23 de Mayo de 1158) proyectada hacia la conquista de la España musulmana. Esto, no impidió que Fernando ensanchara los territorios cristianos con una intensa labor repobladora que emprendió en la “extremadura”, repoblando y concediendo fueros a diversas ciudades.

Concedió favores a las nacientes órdenes militares de Calahorra (1163) y de Santiago (1170). Casó con Urraca de Portugal (1165), de quien tuvo al futuro Alfonso IX , y con la castellana Urraca López de Haro (1185).

ALFONSO IX (1171-1230). Rey de León 1188-1230. Hijo de Fernando II y Urraca de Portugal. Al acceder al trono a la muerte de su padre, era perseguido por su madrastra Urraca López de Haro, que quería el trono para su hijo Sancho. Se entregó con ardor a la reconstrucción interior y a la reconquista. Con su política repobladora y concejil, contribuyó considerablemente a la transformación de la sociedad, y su apoyo a los municipios, tuvo como consecuencia la limitación del poder nobiliario. Una de sus iniciativas más transcendentales, fue la convocatoria de una curia regia en León en 1188, a la que asistieron por vez primera los representantes de las ciudades, los burgueses, lo que dio lugar al nacimiento de las cortes. En estas cortes, se promulgaron leyes destinadas a asegurar a todos los súbditos, en sus personas y en sus bienes, contra los abusos y las arbitrariedades del poder, y que han sido calificadas con el nombre de “Carta Magna Leonesa”.

Para acabar con las luchas que mantenía con Alfonso VIII de Castilla, casó con su hija Berenguela, enlace que no fue aceptado por el Papa Inocencio III por el parentesco de los esposos. Fueron excomulgados y se vieron obligados a separarse, lo que dio lugar a nuevas hostilidades entre ambos reinos. Alfonso IX no participó en la batalla de las Navas de Tolosa (1212), aprovechando esta circunstancia para atacar las indefensas tierras de Castilla.

Fundó la Universidad de Salamanca que inició su actividad en 1219. A su muerte, dejó un reino considerablemente ampliado y a las conquistas hizo seguir una rápida y eficaz repoblación. Heredó el trono su hijo Fernando, habido de su matrimonio con Berenguela, reina de Castilla, con lo que los reinos de Castilla y León quedaron definitivamente unidos con Fernando III “el Santo.

REINOS DE CASTILLA Y LEÓN

FERNANDO III “el Santo”(1201-1252). Rey de Castilla 1217-1252 por abdicación en su persona de su madre Berenguela, y rey de León 1230-1252, por el fallecimiento de su padre Alfonso IX. Hijo por tanto de Alfonso IX de León y Berenguela de Castilla.

Tras la disolución del matrimonio de sus padres, fue educado en la corte leonesa, hasta que al morir inesperadamente el rey Enrique I de Castilla en 1217, y al recaer en Berenguela su madre, los derechos sucesorios, Fernando se trasladó a Castilla, donde su madre logró que fuera reconocido como rey, pese a la oposición de su padre. Los primeros años de reinado se vieron agitados por las luchas contra los Lara y por la intervención de su padre en los asuntos castellanos. Fernando, que contaba con el apoyo del alto clero y parte de la nobleza, pactó con su padre, venció fácilmente a sus oponentes, y se dedicó preferentemente a las campañas de la reconquista.

En 1230 al fallecer su padre Alfonso IX de León, Fernando tuvo que presentarse en León, donde fue reconocido como monarca, con lo que se cerraban setenta y tres años de separación entre Castilla y León, que quedaron definitivamente unidas. Por el pacto de Valencia de Don Juan, sus hermanastras, Sancha y Dulce, renunciaron a los derechos que el testamento de Alfonso IX les otorgaba. En 1244, Fernando negoció con Jaime I de Aragón la frontera entre Castilla y Aragón.

Aunque dedicó la mayor parte de su vida a luchar contra los musulmanes, Fernando III, atendió también a las complejas tareas de reorganizar las tierras conquistadas, mientras su madre, Berenguela, llevaba las riendas del gobierno de Castilla, hasta su muerte en 1246. Repartió enormes extensiones de las tierras conquistadas, entre las órdenes militares, los obispos y sus familiares, y fomentó la repoblación de estas tierras, con gentes de las comarcas pobres del norte. Con esto, facilitó la concentración de la propiedad en pocas manos. Mantuvo excelentes relaciones con sus vecinos cristianos, y en el interior de sus reinos, sólo tuvo que hacer frente a esporádicas sublevaciones de los Lara y los Haro, que reprimió con facilidad. Fernando III conquistó en treinta años, más tierras que sus predecesores en trescientos; ensanchó Castilla hasta hacerla alcanzar el mar por el sur, e inició el poder naval de Castilla. Puso la primera piedra en las Catedrales de Burgos y León, y mandó traducir a la lengua castellana el “Fuero Juzgo”, que hizo vigente en todas sus posesiones. Sus inmediatos sucesores, no supieron continuar la obra iniciada por el gran rey. Fue canonizado en 1671.

ALFONSO X “el Sabio” (1221-1284). Rey de Castilla y León 1252-1284. Hijo de Fernando III “el Santo”. Casó con Violante, hija de Jaime I de Aragón, de cuyo enlace nacieron diez hijos, entre ellos Fernando “de la Cerda”, cuya temprana muerte, dio origen a un difícil y enconado pleito sucesorio entre los hijos de Fernando, menores de edad, respaldados por Juan Núñez de Lara, y Sancho IV, segundo hijo de Alfonso X, que sucedió en el trono a su padre.

La acción política tanto exterior como interior, no fue afortunada. Sus pretensiones a la corona imperial fue un fracaso rotundo, tanto pecuniarios como de prestigio. Sin embargo, fue extraordinaria la labor científica y cultural, como una triple manifestación de un solo fenómeno; la mayoría de edad de la joven cultura occidental en su expresión castellana. Expresión triple, porque puede considerarse a Alfonso X, fundador de la prosa castellana: postrero enlace de la Europa medieval con la cultura árabe y, finalmente, primer historiador que adopta una visión moderna de la ciencia histórica. Sus amplios conocimientos, giran en torno a la astronomía, las ciencias jurídicas y la historia, cuyo estudio organizó desde los tres centros culturales de su reino: Toledo (Escuela de Traductores de Toledo), Sevilla y Murcia. Sus obras pueden clasificarse en tres grupos.

  1. Obras de carácter jurídico.

  2. Obras de carácter científico o recreativo. 

  3. Obras históricas.

Las “Obras de carácter jurídico”, fueron compuestas para seguir e intensificar la labor unificadora, ya iniciada por Fernando III. Con “el Fuero Real de Castilla”en 1254, prepara Alfonso X el camino para la composición de su obra magna: el “Código de la Siete Partidas”o“Libro de las Leyes”(1256-1263), inspirados en las más puras fuentes del derecho romano, pero teniendo en cuenta la tradición viva y operante de Castilla.

Las “Obras de carácter científico o recreativo”, la componen los “Libros del saber de Astronomía”, el “Lapidario”, y “Libros de ajedrez, dados y tablas”.

Las “Obras históricas”, la componen dos títulos fundamentales en la historiografía medieval: la “Crónica general”, y la “General e grand estoria”.

Fue defensor y cultivador de la poesía. Las 453 composiciones poéticas de Alfonso X, permiten considerarlo como el primer lírico en lengua gallega. Escribió 3 cantigas amorosas; 20 poesías de escarnio y 420 cantigas religiosas que componen las “Cantigas de Santa María” que narran los milagros de la Virgen, para su alabanza en las solemnidades litúrgicas.

SANCHO IV “el Bravo” (1258-1295). Rey de Castilla y León 1284-1295. Hijo de Alfonso X y Violante de Aragón. Fue proclamado heredero al trono, a la muerte de su hermano Fernando “de la Cerda”. En este nombramiento, tuvo mucho que ver don Diego López de Haro, Señor de Vizcaya, casado con una hija de Alfonso X, Violante. Esto se hizo en contra de los derechos de los hijos de Fernando “de la Cerda”, menores de edad y respaldados por Juan Núñez de Lara. La idea de la anexión de Navarra con la ayuda del Señorío de Vizcaya, movieron a Alfonso X aceptar la designación de Sancho y relegar los derechos de los infantes, que hallaron el apoyo interesada de su tío Felipe III de Francia, que pretendía igualmente unir Navarra a sus dominios. Posteriormente, Alfonso X pretendió llegar a un acuerdo de pacto entre Sancho y los infantes, pero la política internacional del rey Sabio, y los gastos que esta ocasionaba, habían producido un malestar entre las ciudades del reino, que halagadas por Sancho al permitir la creación de hermandades para la defensa de sus libertades y derechos, se inclinaron a favor del heredero y abandonaron a Alfonso X.

Tras la muerte de Alfonso X en 1284, la posición de Sancho siguió inestable. Los derechos de los infantes de “la Cerda” siguieron hasta su muerte, unas veces ayudados por Francia, otras por Aragón, con la intervención asimismo del Papa Martín V y las ayudas para uno o para otro de los Lara y por Lope de Haro. Sancho IV falleció en 1295 sin haber logrado ninguno de sus objetivos.

FERNANDO IV “el Emplazado”(1258-1312). Rey de Castilla y León 1295-1312. Hijo de Sancho IV y Mª de Molina. Ocupó el trono a la muerte de su padre con nueve años de edad. Durante su minoría, la gran nobleza, que alegaba no haber sido reconocido por el Papa el matrimonio de sus padres, organizaron continuas conspiraciones para destronarlo. En 1296, Aragón, Navarra, Francia y Portugal, se aliaron e invadieron Castilla con el propósito de dividirla y aclamar como reyes a los infantes Juan y Alfonso “de la Cerda”. Sólo, las grandes dotes de su madre Mª de Molina, y el apoyo de algunos nobles, lograron asegurar el trono a Fernando.

Declarado mayor de edad en 1301, los problemas internos se solucionaron y los enemigos (el infante Juan y Juan Núñez de Lara), pasaron a ser sus más íntimos colaboradores.

En la guerra con Granada, Fernando IV se sintió enfermo cuando sitiaba Alcaudete Fue trasladado a Jaén donde murió, víctima de la tuberculosis.

Es llamado “el Emplazado”, pues según una leyenda, dos caballeros le emplazaron ante Dios a los treinta días, para dar cuenta de la muerte a que los condenaba.

ALFONSO XI (1311-1350). Rey de Castilla y León 1312-1350. Hijo de Fernando IV. Fue elevado al trono cuando sólo contaba un año de edad. En su reinado, se pueden considerar dos períodos: su minoría hasta 1235, y su gobierno personal, que comprende desde esta fecha, hasta su muerte. La primera parte, estuvo llena de discordias entre las facciones que intentaron ejercer la regencia. La muerte de su abuela Mª de Molina en 1321, que había actuado como moderadora, llevó las turbulencias a límites extremos, ya que los nuevos regentes, don Felipe, don Juan “el Tuerto” y don Juan Manuel, se dividieron el reino. Al ser declarado mayor de edad, demostró Alfonso XI, una energía impropia de su edad y dotes extraordinarios de gobernante. Derrotó definitivamente a los benimerines africanos en la batalla del Salado en 1340, y conquistó Algeciras en 1344, solucionando el problema del paso por el estrecho de Gibraltar.

Robusteció la autoridad real; suprimió las hermandades, y sustituyó la asamblea general de vecinos en las principales ciudades del reino, sustituyéndolas por un consejo reducido. Creó corregidores, que como representantes del monarca, desplazaron a los alcaldes de fuero, nombrados por los pueblos.

Alfonso XI contrajo matrimonio con María de Portugal, de la que tuvo su sucesor, Pedro I “el Cruel”. A partir de 1329, vivió con doña Leonor de Guzmán, que le dio varios hijos, uno de ellos Enrique II de Trastámara, que llegaría a reinar en Castilla.

A Alfonso XI, se le atribuye una cantiga de amor de casi 30 octosílabos en la que abundan los galleguismos, presumiblemente dirigida a doña Leonor de Guzmán. Aunque poéticamente la cantiga no ofrece novedad alguna, posee interés histórico como superviviente de la lírica castellana de la época.

PEDRO I “el Cruel”(1334-1369). Rey de Castilla y León 1350-1369. Hijo de Alfonso XI y María de Portugal. Casó primero con Blanca de Borbón y, tras conseguir que los obispos de Ávila y Salamanca declararan nulo este matrimonio, con Juana de Castro, a la que abandonó rápidamente. En 1362, declaró ante las cortes de Sevilla, que había casado en secreto con María de Padilla, su amante desde 1352, e hizo reconocer a los hijos habidos con esta, Alfonso, Constanza, Beatriz e Isabel, como herederos sucesivos al trono.

Su reinado, es uno de los más interesantes dentro de la historia castellana. Uno de los problemas que se debaten, es la alianza con Francia o con Inglaterra, en la llamada “Guerra de los cien años”, pero lo que se dilucida, es el futuro económico y social del reino castellano. Su programa, consistía en la preponderancia de una economía industrial y mercantil sobre la agrícola y ganadera y en el terreno social, el fin de la época feudal en Castilla. No consiguió llevarlo a efecto y ni siquiera los Reyes Católicos pudieron llevarlo a un fin total, pues la nobleza, mantendría su poder económico aunque perdiera el monopolio político, y la economía de Castilla, seguiría basándose, exclusivamente, de la ganadería y la agricultura.

Tuvo que hacer frente a la peste negra, con sus consecuencias económicas y sociales. Trató de hacer frente a estas circunstancias, fijando precios y salarios, trabajo obligatorio, cambias de la hacienda real, lo que haría desaparecer los privilegios de la nobleza, originando el descontento de esta. Este suceso sirvió para que se dividieran con respecto a la política exterior de Castilla. Juan Alfonso de Alburquerque y Fernando de Aragón, primo del rey, eran partidarios de la alianza inglesa; Enrique, Tello y Fadrique de Trastámara, hermanastros de Pedro, se inclinaban hacia Francia. Estos se unieron cuando el rey se opuso al gobierno nobiliario y pretendió su propia autoridad. Los nobles fueron vencidos en 1353, sometiéndose y exiliándose, gobernando el rey con ayuda de juntas y burgueses. En 1356, la guerra entre Aragón y Castilla, les dio la ocasión de tratar de alzarse con el poder. Enrique de Trastámara, exiliado en Francia tras la derrota nobiliaria en 1353, se unió con Aragón y se hizo proclamar rey de Castilla. Pedro, se vio obligado a recurrir a ingleses y navarros, pero el precio exigido por estos (Vizcaya y Guipúzcoa, respectivamente), era demasiado para un rey, que basaba su actuación en el apoyo de estas regiones mercantiles. Abandonado por sus aliados, Pedro murió asesinado en Montiel en 1369 y con él, terminó uno de los primeros intentos de modificar de raíz la fisonomía económica y social de Castilla.

ENRIQUE II de Trastámara (1333-1379). Hijo bastardo de Alfonso XI. Frente al grupo nobiliario partidario de apoyar a Francia en la “Guerra de los cien años”, el infante Enrique y sus hermanos Tello y Fadrique, dirigieron a los nobles partidarios de la alianza con Inglaterra. Estos fueron vencidos por Pedro I (1353) y Enrique tuvo que exiliarse en Francia. La guerra entre Aragón y Castilla, dio ocasión de volver a los nobles desterrados. Enrique, aliado con Aragón, se hizo proclamar rey desde marzo de 1366, hasta abril de 1367, cuando las tropas francesas fueron derrotadas por los ingleses que apoyaban al rey Pedro I. Nuevamente exiliado, mantuvo sus aspiraciones al trono y alcanzó el triunfo en 1369. Los dos hermanos se encontraron en Montiel, en donde las tropas de Enrique, dirigidas por el francés Bertrand du Guesclin, derrotaron a las de Pedro, el cual se refugió en el castillo, “encerrado como en una ratonera”. Pedro, ofreció a Du Guesclin villas y ciudades para que le dejara escapar. El francés fingió aceptar el trato y citó a Pedro en su tienda en la noche del 22 de Marzo de 1369. Enrique y Du Guesclin esperaban armados. Pedro fue asesinado por su hermano Enrique con la ayuda de Du Guesclin . Enrique de Trastámara quedó definitivamente como rey de Castilla.

JUAN I (1358-1390). Rey de Castilla 1379- 1390. Hijo de Enrique II y Juana Manuel. Casó con Leonor de Aragón , de cuyo matrimonio nacieron Enrique III “el Doliente”, futuro rey de Castilla, y Fernando de Antequera, futuro rey de Aragón.

Juan I, va a ser reconocido como señor de Vizcaya, hecho histórico que confirma señoríos anteriores dependientes de Castilla, pero que a partir de entonces va a ser señor de todo el territorio vizcaíno.

Desde el punto vista internacional, la monarquía castellana estaba aliada con Francia. La intervención de la marina cántabra en la “Guerra de los cien años”, se tradujo en una supremacía naval en el Canal de la Mancha. En el campo enemigo, se hallaban Portugal e Inglaterra, donde el duque de Lancaster se hacía proclamar rey de Castilla. Las disputas con Portugal, se solucionaron con el enlace de Beatriz, hija del rey portugués Fernando I, con el monarca castellano. Al fallecimiento de Fernando I en 1383, Juan I intentó hacerse cargo, en nombre de su esposa, de la corona portuguesa. La oposición de parte de la nobleza de Portugal, dio origen a la batalla de Aljubarrota, en la cual las tropas castellanas fueron derrotadas.

La solución definitiva al conflicto con Inglaterra, llegó con el acuerdo de Bayona (1388), que estipulaba el enlace de Catalina, hija del duque de Lancaster, con Enrique, (futuro Enrique III “el Doliente”), primogénito del rey de Castilla.

Juan I realizó una importante labor en aras del fortalecimiento del poder monárquico. Convocación de cortes en Segovia, Briviesca, Guadalajara. Organización del consejo real, que estaría integrado por 12 miembros, 4 de ellos legistas que entendían de rentas y oficios. Residencia periódica de la Audiencia en 4 localidades (Alcalá, Medina, Olmedo y Madrid). Creación de una especie de cuerpo de policía local, formado por una serie de jinetes y peones de cada concejo y la organización de un ejército permanente al servicio del rey.

Al morir Juan I, dejaba a un menor por heredero, Enrique III, lo que presagiaba unos años difíciles.

ENRIQUE III “el Doliente” (1379-1406). Rey de Castilla 1390-1406. Hijo de Juan I y Leonor de Aragón. Accedió al trono cuando tenía once años de edad. Su minoridad fue una de las épocas más anárquicas de la historia castellana. Fadrique y Alfonso, hijos bastardos de su abuelo Enrique II, pretendieron el poder que les fue disputado por los Arzobispos de Toledo y Santiago, lo que originó discrepancias y permitió a los representantes de las ciudades la creación de un consejo de regencia, que tampoco fue suficiente, dando origen a luchas civiles y banderizas, sobre todo contra los judíos (1391).La alta nobleza tomó el poder militarmente, pero los nobles de segunda fila, a través de las cortes, proclamaron mayor de edad a Enrique en 1393, cuando contaba 14 años de edad. Enrique se enfrentó a la alta nobleza con el apoyo de la pequeña anulando todo el dominio anterior. Se alió con Francia , y estableció relaciones con Inglaterra, debido a su matrimonio con Catalina de Lancaster.

Durante su reinado, tuvo lugar el principio de la conquista de la Islas Canarias, que fue definitiva con los Reyes Católicos.

Enrique III, siendo heredero de la corona, fue proclamado Príncipe de Asturias, título que habría esta tradición hasta hoy, para los herederos de la corona. Falleció en 1406, el día de Navidad.

JUAN II (1405-1454). Rey de Castilla 1406-1454. Hijo de Enrique III y Catalina de Lancaster. La prematura muerte de su padre, dio paso a una etapa de minoridad que concluyó al se declarado mayor de edad con 14 años en1419. Casó joven con su prima carnal María, hija de Fernando de Antequera. De este matrimonio, nació Enrique (futuro Enrique IV). De su posterior enlace con Isabel de Portugal (1447),nacieron los príncipes Alfonso e Isabel, futura Isabel “la Católica”.

Durante los años de su minoría de edad, el gobierno de Castilla fue encomendado a su tío Fernando (Fernando de Antequera), y a su madre Catalina. A partir de la elección de Fernando de Antequera como rey de Aragón (Compromiso de Caspe 1412-1416), Castilla fue escenario de una dura pugna política y social entre la monarquía la nobleza. Esta, representada por los “Infantes de Aragón”, hijos de Fernando de Antequera, aspiraban a que su concurso fuera imprescindible para el gobierno de Castilla. Existía otro grupo de nobles, integrado por un conjunto de grandes linajes con potencia económica, derivada de las “mercedes enriqueñas”, que se vieron favorecidos por la difusión de mayorazgos y por la concesión de títulos nobiliarios.

La monarquía había continuado su proceso de perfeccionamiento institucional. Se reorganizó la hacienda con “contadores mayores de hacienda y de cuentas”.

La figura de Álvaro de Luna, aparece como un rey, más que un rey, el todo y el nada. En 1410, entra como paje de Juan II, iniciando así una carrera política que le llevaría al poder pero que se cortaría bruscamente. Comienza una lucha de poder entre los “infantes de Aragón”, liderados por Enrique, duque de Villena, y Álvaro de Luna, considerada como una pugna entre reinos. Los diversos hechos de estos encuentros, se pueden definir a grandes rasgos de la siguiente manera. En 1420, Álvaro de Luna tuvo que huir a Talavera con Juan II. En 1422, Álvaro de Luna es nombrado condestable de Castilla. En 1427, los “infantes de Aragón” logran el destierro del condestable. En 1430, Álvaro de Luna consigue la eliminación de los infantes aragoneses, consiguiendo que su figura se agigante en los años siguientes, pero en 1439, la vuelta de los “infantes de Aragón”, unidos a los grandes linajes de Castilla, consiguen que este sea nuevamente desterrado. En 1445, se desarrolla la batalla decisiva entre ambos bandos que tuvo lugar en Olmedo. Las milicias nacionales derrotaron a la caballería de la aristocracia y de Juan de Navarra. Enrique resultó herido en dicha batalla, de cuyas heridas falleció poco después. No obstante, a partir de este momento, se inicia el lento declive de don Álvaro de Luna por diversos factores. El recelo del príncipe heredero. La hostilidad de la segunda esposa de Juan II, Isabel de Portugal, y el asesinato de Alfonso Pérez. El privado fue hecho prisionero. Juan II aceptó firmar su sentencia de muerte, y el 3 de junio de 1453, Álvaro de Luna fue degollado en Valladolid. Al año siguiente fallecía el monarca, que dejaba a su sucesor, Enrique IV, una profunda crisis política y social.

Juan II fue un rey sin capacidad y dotes suficientes para gobernar. Era incapaz de imponerse, sin dotes de mando, y sin la debida sutileza para el gobierno, precisamente en unos momentos en que aparecieron unos personajes como Álvaro de Luna y los “infantes de Aragón , que marcaron todo el reinado de Juan II. Estos infantes de Aragón, eran los siete hijos de Fernando I de Antequera. Alfonso, futuro Alfonso V de Aragón. Juan, futuro Juan II de Navarra y de Aragón. Enrique, marqués de Villena y maestre de Santiago, que fue el gran conspirador y presente en todas las refriegas. María, casada precisamente con Juan II. Leonor, casada con el rey de Portugal, y Pedro, simple comparsa de su hermano Enrique.

ENRIQUE IV (1425-1474). Rey de Castilla 1454-1474. Hijo de Juan II y de María de Aragón. Permaneció sometido a la voluntad de Juan de Pacheco y actuó en contra de su padre Juan II, defendido por Álvaro de Luna. La victoria de Álvaro de Luna en Olmedo en 1445 sobre los “infantes de Aragón”, pudo significar el triunfo definitivo de la monarquía sobre la nobleza, pero la actitud del príncipe, favorable a los vencidos, impidió transformar el triunfo militar, en victoria política. Los enemigos de Álvaro de Luna, se agruparon en torno de Enrique logrando su prisión y muerte. La lista interminable de ligas y alianzas nobiliarias realizadas durante su reinado, a veces incluso con su participación, son clara muestra del descrédito de la monarquía. Las arbitrariedades cometidas por Pacheco, hicieron que los nobles se unieran en una liga, con el apoyo de Juan II de Navarra. Enrique, suscitó la sublevación de Carlos de Viana contra su padre Juan II, lo que le valió que los catalanes, que defendían a Carlos y no aceptaban a Juan II como rey ( ya, Juan II de Aragón), le nombraran como rey de Cataluña. Después de varias negociaciones, las cuales Enrique las encomendó a Juan Pacheco, Enrique tuvo que renunciar. Sintiéndose traicionado por Juan Pacheco, Enrique lo destituyó nombrando en su lugar a Beltrán de la Cueva. Juan Pacheco se convirtió en el organizador de las ligas nobiliarias contra el poder monárquico. El rey, no se atrevió a emprender la lucha armada contra los rebeldes, que llegaron a destituirlo en Ávila (1465) y elegir como rey al infante Alfonso, hermanastro del monarca. La muerte prematura de Alfonso (1468), le permitió volver al trono, pero al ser nombrada reina Isabel, prefirió las negociaciones a la guerra. Por el pacto de “Toros de Guisando”(1468), Enrique aceptó los derechos como heredera al trono de Isabel , anteponiéndolos a los de su hija Juana.

Juan II de Aragón, propuso el matrimonio de su hijo Fernando con Isabel, lo que fue aceptado por Enrique IV, llevándose a cabo dicho enlace en 1469. La nobleza castellana se agrupó, unos en torno del matrimonio y otros con Juana, la hija de Enrique IV. Los cuatro últimos años del reinado de Enrique IV, fueron aprovechados por ambos bandos para afianzar sus posiciones; una vez muerto Enrique IV, estalló la guerra civil . La anarquía política del reinado, y la formación de ligas y alianzas fueron favorables a la nobleza, que trataron de sacar el mayor provecho, aliándose unas veces con unos y otras con otros.

El reinado de los Reyes Católicos, inauguraría una época de autoritarismo político de la monarquía, pero las riquezas y la economía de Castilla, continuaron en manos de la nobleza.

ISABEL I “la Católica” 1451-1504. Reina de Castilla 1474-1504. Hija de Juan II de Castilla y de su segunda esposa Isabel de Portugal. Accedió al trono a través de complejas circunstancias. El matrimonio de Enrique IV con Juana de Portugal (1445), y el nacimiento de su hija Juana, originó una guerra civil a partir de 1464, planteada por la nobleza para delimitar el orden sucesorio a la corona. La nobleza venció a Enrique, este fue depuesto y nombraron rey al infante Alfonso, hermano de Isabel. A la muerte de Alfonso en 1468, los nobles sublevados, sólo volvieron a una obediencia cuando se reconoció heredera a Isabel (pacto de Guisando en 1468). El matrimonio de Isabel con Fernando de Aragón, ganó para su causa el apoyo político y diplomático de la monarquía aragonesa de Juan II. Enrique IV desheredó a Isabel y designó de nuevo a Juana en 1470, con el apoyo y la presión de la nobleza sublevada en 1464 y de los Mendoza, que pretendían respetar la legitimidad.

El fallecimiento de Enrique IV, sirvió a Isabel para autoproclamarse reina, pero la nobleza descontenta, buscó el apoyo de Alfonso V de Portugal, desatándose una guerra civil que dio fin en la batalla de Albuera en 1479 en la que Isabel con la ayuda de Fernando vencieron y negociaron la paz con Alfonso V de Portugal. Juana profesó en el convento de Santa Clara.

El fallecimiento de Juan II de Aragón en 1479, y el nombramiento de su hijo Fernando como rey de Aragón, sentó las bases de la futura unión peninsular.

El reinado de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, está lleno de grandes de hechos. El descubrimiento de América por Cristóbal Colón y la conquista de Granada, con la unión de la España cristiana, así como la anexión del reino de Navarra, dio origen a que su nieto y sucesor Carlos I, hallara una España unida. Sin embargo, para que esto ocurriera, tuvieron que pasar doce años (de 1504 a 1616). Años difíciles, con el exiguo reinado en castilla de Juana “la Loca” y de su esposo Felipe “el Hermoso”, fallecido en 1506,y con la regencia en Castilla de Fernando hasta su fallecimiento en 1516, momento en el que se consiguió la unión de Castilla y Aragón en un solo reino, con la subida al trono de Carlos I.

FERNANDO V “el Católico” (1452-1516). Rey de Castilla por su matrimonio con Isabel 1474-1504. Rey de Aragón como Fernando II 1479-1516. Hijo de Juan II de Aragón y de Navarra, y de Juana Enríquez.

En 1461, la muerte de su hermanastro Carlos de Viana, le convirtió en heredero de la corona de Aragón. De su matrimonio con Isabel de Castilla, negociado por su padre, originó como consecuencia la unión de España en sus herederos. Con la muerte de Isabel en 1504, acabó el reinado de Fernando en Castilla, pero no su gobierno, ya que el testamento de la reina, le instituyó regente vitalicio de su hija, toda vez que la nueva reina Juana I, sufría ataques de demencia. Sin embargo, la alta nobleza que no le perdonaba la anulación de su poder político, alentó las ambiciones de Felipe “el Hermoso”,esposo de Juana. Fernando se vio obligado a abandonar la regencia y las tierras de Castilla, refugiándose en sus reinos de Aragón. Casó en segundas nupcias con Germana de Foix, de quien tuvo un hijo, Juan, que falleció al poco tiempo de nacer. Hubiera sido el heredero de la corona de Aragón, lo que hubiera deshecho la unidad de España. La pronta muerte de Felipe “el Hermoso”en 1506, y los disturbios que siguieron en Castilla, crearon un ambiente favorable al regreso de Fernando como regente.

Falleció repentinamente en la aldea cacereña de Madrigalejo. En su testamento, instituía heredera de todos sus reinos de la corona de Aragón, a su hija Juana, reina de Castilla, y gobernador a su nieto Carlos. Juana abdicó en su hijo cuando este llegó a España a la muerte de su abuelo.

JUANA I “la Loca” (1479- 1555). Reina de Castilla 1504-1516 año en que abdica en su hijo Carlos I. Hija de los Reyes Católicos. Casó con Felipe “el Hermoso”, hijo de Maximiliano I, emperador de Alemania. El fallecimiento de su hermano Juan y el de su sobrino Miguel, hijo de su hermana mayor Isabel, originó que Juana, junto con su esposo Felipe, fueran jurados Príncipes de Asturias (Toledo 1502; Zaragoza 1502 y Barcelona 1503) y herederos de la corona de Castilla, y de la de Aragón, esta, con la salvedad, de que si Fernando tuviera un hijo varón, quedaba anulado el juramento.

Ante la enajenación de que daba muestras Juana, Isabel, su madre, la instituyó heredera al trono de Castilla, y designó a Fernando como regente hasta la mayoría de edad de su nieto Carlos, hijo de Juana, “sólo para el caso de que Juana se halle ausente o no quiera gobernar”.

A la muerte de Isabel “la Católica” (1504), su yerno Felipe, se apresuró a reclamar el trono contando con el apoyo de Francia y parte de la nobleza castellana, que veía en Fernando de Aragón, su principal enemigo. En 1505, las cortes aprobaron el testamento de la reina y Fernando comenzó a ejercer de regente, en medio de la hostilidad de los nobles descontentos. Por el tratado de Villafáfila (1506), se apartaba a Juana del trono en beneficio de su esposo Felipe; Fernando se recluía en sus dominios de Aragón. A la muerte de Felipe (1506), Juana perdió definitivamente la razón, y antes de retirarse a Tordesillas, nombró regente al cardenal Cisneros.

En 1516, Juana recibió de su padre Fernando, la herencia de los estados aragoneses, cuyo gobierno fue encomendado a su hijo Carlos, que al año siguiente obtuvo licencia de su madre para gobernar en Castilla. Posteriormente, los comuneros de Castilla se apoderaron de Tordesillas y trataron de unirse alrededor de la reina, reivindicando la capacidad de esta para gobernar. La derrota de estos, y rescatada la ciudad por los imperiales, Juana continuó viviendo recluida, hasta su muerte acaecida en 1555.

FELIPE I “el Hermoso” (1478-1506). Rey de Castilla 1506-1506. Hijo de Maximiliano de Austria y de María de Borgoña. Gobernador de los Países Bajos 1482-1506. Casó con Juana, hija de los Reyes Católicos, de cuyo matrimonio nació el futuro Carlos I.

Al fallecer Isabel “la Católica”en 1504, las cortes de Toro aprobaron el testamento de la soberana. Juana heredaba el trono de Castilla, y Fernando “el Católico” era nombrado regente. Por el tratado de Villafáfila (1506), Fernando cedía el gobierno de Castilla a su hija Juana y a su esposo Felipe, y se reservaba el de Aragón. Al mismo tiempo que se alejaba del trono a Juana que ya empezaba a dar muestras de enajenación mental, Felipe “el Hermoso” gobernó unos meses, pues falleció repentinamente el mismo año de 1506. Este suceso, así como la locura definitiva de Juana, invalidó todos los acuerdos y obligó a los nobles castellanos a reclamar la presencia de Fernando en la corte castellana.

 

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