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ARAGÓN
Territorio ubicado al sur de los Pirineos, comprendido en su origen, entre las dos ramas del río Aragón que pasan por los valles de Canfranc y de Hecho, pero el nombre no apareció hasta la reconquista. Nada se sabe concretamente de sus gentes en el siglo VIII que alrededor del año 800, fueron alentadas en sus deseos de independencia, por la política seguida por Carlomagno en la frontera de España. A comienzos del siglo IX, se encontraba al frente de este reducido territorio con el título de conde, Aznar Galindo, sin duda un indígena, que contaba con el apoyo de Carlomagno. A partir de este conde, da comienzo el condado y reino de Aragón.
CONDADO DE ARAGÓN
AZNAR GALINDO I (+ 838). Conde de Aragón 809-820. Conde de Cerdaña y Urgel 820-838. Seguramente un indígena que contando con el apoyo de Carlomagno, tomó el título de conde del pequeño territorio de Aragón. Expulsado del condado por su yerno García I “el Malo”, se dirigió a la corte carolingia y recibió del monarca francés los condados de Cerdaña y de
Urgel, con el fin de que los repoblara.
GARCÍA I GALINDO “el Malo” (+ 843). Conde de Aragón 820-843. Hijo de Galindo
Belascotenes, personaje que desempeñó un importante papel en el nacimiento de los estados vascos (Navarra, País Vasco y el primitivo condado de Aragón).
Casó con Matrona, hija de Aznar Galindo I. Una oscura tragedia familiar, impulsó a García I a repudiar a su esposa y contraer segundas nupcias con una hija de Iñigo Iñiguez Arista, rey de Pamplona. Con las huestes que le proporcionó su suegro, expulsó a Aznar Galindo I, quedando él al frente del condado. Unido a Iñigo Arista y Müsa ibn Müsa, derrotó a una expedición franca, enviada por Ludovico Pío para someter a los vascos.
GALINDO AZNAR I (823-867). Conde Aragón 844-867. Hijo de Aznar Galindo I. Coincidiendo con la muerte de García I Galindo “el Malo”, recuperó para su linaje el condado de Aragón, tal vez con ayuda de los francos.
AZNAR GALINDO II (864-893). Conde de Aragón 867-893. Hijo de Galindo Aznar I. Casó con Oneca, hija de García Iñiguez, rey de Pamplona, lo que situaba al condado aragonés bajo la influencia navarra, si bien conservaba su personalidad independiente, con derecho a la sucesión dentro de la familia Aznar. Los matrimonios de sus hijos, tenderían a afirmar la dinastía.
GALINDO AZNAR II. Conde de Aragón 893-922. Hijo de Aznar Galindo II. Su hija y sucesora Andregoto Galíndez, contrajo matrimonio con García II Sánchez de Pamplona. Este enlace, significó la unión de la dinastía condal de Aragón con la real de Pamplona en el hijo de ambos, Sancho II Garcés Abarca.
ANDREGOTO GALÍNDEZ (900-972). Condesa de Aragón 922-943. Hija de Galindo Aznar II. Casó con García II Sánchez de Pamplona. Este matrimonio se disolvió en 943 por razones de parentesco. Andregoto se retiró a sus tierras de Aibar, donde falleció en 972. Le sucedió en el trono aragonés, su hijo Sancho II Garcés Abarca en 943. Al fallecer su padre, García II Sánchez de Pamplona, Sancho II heredó el trono navarro, con la unión de ambos reinos.
CONDADO DE ARAGÓN Y REINO DE PAMPLONA
(Véase Reino de Pamplona y Condado de Aragón)
SANCHO II GARCÉS ABARCA . Conde efectivo de Aragón 943-970. Conde pleno de Aragón y rey de Pamplona 970-994.Hijo de Andregoto de Aragón y de García II Sánchez, de quienes recibió ambos reinos. El condado de Aragón y el reino de Pamplona, siguieron unidos en su hijo y heredero, García III Sánchez, aunque algunos historiadores consideran a otro hijo, Gonzalo, como conde de Aragón durante los años 994-995.
GONZALO. Quizá conde de Aragón 994-995. Hijo de Sancho II Garcés Abarca.
GARCÍA III SÁNCHEZ “el Temblón”(964-1000). Conde de Aragón 995-1000. Rey de Pamplona 994-1000.Hijo de Sancho II Garcés Abarca.
SANCHO III GACÉS “el Mayor” (992-1035). Conde de Aragón y rey de Pamplona 1000-1035. Conde de Castilla por su matrimonio con Muna, 1029 1035. Conde de Sobrarbe y Ribagorza 1018-1035. Hijo de García III Sánchez y de Jimena, de la familia de los Vela. Al morir, dejó en su testamento el reparto de sus reinos dejando el reino de Pamplona a su hijo mayor, García IV Sánchez
III. El condado de Castilla con el título de reino, a su segundo hijo Fernando. Sobrarbe y Ribagorza para Gonzalo, y el condado de Aragón, con el título de reino, a su hijo
bastardo, habido de Sancha de Aíbar. Con este reparto, los reinos de Aragón y Pamplona se separan.
REINO DE ARAGÓN
RAMIRO I (1010-1063). Rey de Aragón 1035-1064. Hijo bastardo de Sancho III de Navarra y de Sancha de Aíbar. Primer rey privativo de Aragón. Sus posesiones se extendían desde el valle del Roncal hasta las riberas del Gállego, territorios que amplió con la asimilación de los condados de Sobrarbe y de Ribagorza, a la muerte de su hermano Gonzalo, soberano de los mismos.
Aliado con los reyes musulmanes de Zaragoza, Tudela y Huesca, intentó apoderarse de Navarra alegando derechos de primogenitura, pero fue vencido en el sitio de Tafalla (1043) por su hermanastro García IV Sánchez III. De su matrimonio con Emersinda de Bigorre, nació su sucesor, Sancho I Ramírez.
REINO DE ARAGÓN Y PAMPLONA
(Véase Reino de Pamplona y Aragón)
SANCHO I RAMÍREZ (1043-1094). Rey de Aragón 1064-1094. Rey de Pamplona como Sancho V Ramírez 1076-1094. Hijo de Ramiro I de Aragón. A la muerte de su primo Sancho IV de Navarra, fue reconocido como rey por los navarros.
PEDRO I (1070-1104). Rey de Aragón y Pamplona 1094-1104. Rey de Sobrarbe y de Ribagorza, cedidos por su padre, 1085-1104. Hijo de Sancho I Ramírez y de Isabel, hija del conde de
Urgel.
ALFONSO I ”el Batallador” (1073-1134). Rey de Aragón y Pamplona 1104-1134. Hijo de Sancho I Ramírez y de Felicia de
Roucy. Al morir, dejó sus reinos a los templarios; al no ser aceptado el testamento, los navarros eligieron rey a García V Ramírez “el Restaurador” y los aragoneses a Ramiro II “el Monje”, hermano de Alfonso I, con la separación de ambos reinos.
REINO DE ARAGÓN
RAMIRO II “el Monje” (1080-1157). Rey de Aragón 1134-1137. Hijo de Sancho I Ramírez y de Felicia de
Roucy. Destinado a la vida religiosa, profesó hasta 1111, en que fue nombrado abad de Sahagún y luego obispo de Pamplona (1115). Pasó después a San Pedro el Viejo de Huesca (1130), y en 1134 fue elegido obispo de
Roda-Barbastro. A la muerte de su hermano Alfonso I, se coronó rey en Jaca, acción que tuvo una triple oposición; tuvo que enfrentarse a García Ramírez, que había sido proclamado rey de Pamplona; a Alfonso VII de Castilla, que alegando derechos de sucesión, se apoderó del “Regnum Caesaraugustanum” y se título rey en Zaragoza y, finalmente, a la Santa Sede, que de acuerdo con el testamento de Alfonso I, exigía que el reino fuese entregado a las órdenes militares. Esta oposición, y la rebelión de los principales magnates aragoneses, obligó a Ramiro II a buscar refugio en Ribagorza y en Cataluña, mientras Alfonso
VII, aliado con García V Ramírez, le declaraba la guerra (1135).
Según la tradición, Ramiro II, al recuperar sus estados, ejecutó a los principales nobles rebeldes y colgó sus cabezas de la campana de la catedral de Huesca, como advertencia al resto de la nobleza. El nacimiento de su hija Petronila (1136), decidió al rey castellano Alfonso VII a buscar la paz con Ramiro II, al que restituyó Zaragoza, concertando el matrimonio de Petronila con su hijo Sancho (1136). Esta cláusula, no fue aceptada por la nobleza aragonesa, que negoció el matrimonio de Petronila con el conde Ramón Berenguer IV de Barcelona (1137). En noviembre de este año, Ramiro II abdicó en su hija, y dejó el gobierno en manos de su yerno, quien solucionó el problema sucesorio con las órdenes militares. Ramiro II se retiró a San Pedro el Viejo, conservando hasta su muerte el título de rey.
PETRONILA (1136-1173). Reina de Aragón 1137-1164. Condesa de Barcelona 1150-1164. Hija de Ramiro II. Para asegurar la independencia del reino de Aragón, y solventar el pleito con la Santa Sede derivado del testamento de Alfonso I, se aconsejó a Ramiro II, el matrimonio de su hija Petronila con el conde catalán Ramón Berenguer IV (dada la condición de templario de este). Los esponsales se celebraron en Barbastro en agosto de 1137, hecho que determinó la unión de Aragón y Cataluña. Petronila, ostentó el título de reina de Aragón, aunque no tuviera la propiedad de este reino (cedido por Ramiro II a su yerno), ni interviniera en el gobierno del mismo. En 1150, tuvo lugar en Lérida la ceremonia de su matrimonio con Ramón Berenguer IV; en 1152, redactó un primer testamento en el que excluía a las mujeres del trono. A la muerte de su esposo, obtuvo por disposición testamentaria de este, el condado de Besalú y el valle de Ribas. En 1163, donó el reino de Aragón a su hijo Alfonso II, y en 1164, abdicó en él, acto que aprovechó la aristocracia aragonesa para presentarla como la auténtica poseedora del trono.
CASA DE BARCELONA
Con el matrimonio de Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona, con Petronila, hija y heredera de Ramiro II de Aragón, se consolidó la unión de ambos pueblos. Cada uno de ellos continuó con sus instituciones y su idioma. El idioma de los príncipes de la casa de Barcelona fue el catalán, y fueron las armas de su linaje las que usaron (los cuatro palos de gules sobre campo de oro), y fue la numeración que les correspondía como condes de Barcelona, la que siguieron.
Ramón Berenguer IV, a pesar de gobernar en Aragón, no tomó el título de rey sino el de Príncipe de Aragón y conde de Barcelona. Su hijo y sucesor, Alfonso II, fue rey de Aragón y conde de Barcelona, si bien los catalanes siempre le daban el título de rey.
Con Pedro III “el Grande”, apareció la denominación de la “Corona de Aragón “ para todo el territorio y, con Alfonso
III, se empezó a usar la fórmula “Corona de Aragón y Cataluña”, pero en definitiva, perduró en su forma concisa y si acaso se la amplía como el de “Sacrosanta Corona de Aragón”. Iniciada con la unión del reino aragonés y el condado catalán, entraron a formar parte de la corona todos los territorios que los condes- reyes fueron anexionando a sus dominios: Valencia, Murcia, Mallorca,
Ibiza, Menorca, Sicilia, Cerdeña, Malta, Nápoles, y los ducados de Atenas y Neopratia ( en tiempos de Pedro IV “el Ceremonioso”). La casa de Barcelona se extinguió en el reino con Martín I “el Humano”, aunque Aragón y Cataluña siguieron unidos en un solo reino. Con Fernando de Antequera, pasó a reinar la casa de
Trastámara.
RAMÓN BERENGUER IV (1113-1162). Conde de Barcelona 1131-1162. Príncipe de Aragón 1137-1162. Hijo de Ramón Berenguer III y de Dulce de Provenza.
En 1137 se concertó su matrimonio (que no se realizó hasta 1150) con Petronila, hija de Ramiro II de Aragón, quién en el acta de esponsales, le hizo donación de su reino, incluso en el caso de que muriese Petronila antes de la celebración del matrimonio. El conde, aunque se convirtió en el verdadero soberano de Aragón, no llegó a titularse rey, sino príncipe. Solucionó el problema sucesorio planteado por el testamento de Alfonso I, toda vez que Ramón Berenguer IV fue considerado por el patriarca de Jerusalem y por el Temple, como el gobernante idóneo, con la cláusula “si moría sin descendencia, el reino de Aragón retornaba a las órdenes”. Se declaró vasallo de Alfonso VII de Castilla y concertó un tratado de partición respecto de Navarra.
Murió cuando se dirigía a Turín para firmar un acuerdo con el emperador Federico I. En su testamento, legado de palabra, cedió Barcelona y Aragón a su primogénito Alfonso, y a su segundo hijo, Pedro, Cerdaña, Carcasona y Narbona, bajo la protección de Enrique II de Francia.
ALFONSO II “el Casto” I de Barcelona (1157-1196). Rey de Aragón y conde de Barcelona 1162-1196. hijo de Ramón Berenguer
IV, conde de Barcelona, y de Petronila, reina de Aragón. Durante su minoría de edad, tuvo como tutor a Enrique II de Inglaterra. Incorporó a sus dominios las tierras occitanas, que al morir las dejó a su segundo hijo Alfonso II de Provenza (1196-1209). Así mismo, se anexionó el condado de Rosellón y el de Pallars
Jussá: fundó las poblaciones de Santa Mª de Albarracín y de Teruel (1172).
Alfonso II cultivó la poesía en lengua provenzal, aunque sólo se ha conservado una obra de atribución segura, una canción amorosa; también se cree que es uno de los autores de una “tensón”(composición poética provenzal), con Guiraut de Bornelh (1172).
PEDRO II “el Católico” I de Barcelona (1177-1213). Rey de Aragón y conde de Barcelona 1196-1213. Hijo de Alfonso II y de Sancha de Castilla. Su reinado se inició bajo la tutela de su madre, con la que tuvo graves desavenencias, solucionadas en las entrevistas de Ariza (1200) y Daroca (1201).
Pedro II manifestó desde el primer momento una preocupación por la Cataluña pirenaica y de Occitania. Ello, le llevó a contraer matrimonio con María, heredera de Montpellier (1204), de la que nació el futuro heredero Jaime I. La intervención en los asuntos occitanos, aumentó al contraer matrimonio su hermana Aragor, con el conde Ramón IV de Tolosa (1204).
Una expedición militar organizada por el Papa Inocencio III y dirigida por Simón de Monford contra los herejes, atacaron Bézieres, Carcasona y Tolosa, vasallos de Pedro III. Esta acción, originó que Pedro, a pesar de la amenaza de excomunión por parte de la Santa Sede, decidiera intervenir (1213) en defensa de sus vasallos desposeídos. Tras negociaciones infructuosas (Concilio de Larour 1213), el rey desafió a Simón de Monford
(al que en 1211 había entregado a su hijo Jaime como rehén). La batalla de Muret (16-septiembre-1213), no solo puso fin a la vida del rey , sino también a las aspiraciones ultra-pirenaicas de la corona de Aragón, y significó el triunfo francés en
Occitania.
JAIME I “el Conquistador”(1208-1276). Rey de Aragón y conde de Barcelona 1213-1276. Hijo de Pedro II y de Mª de
Montpellier. A los tres años de edad, su padre lo entregó en rehenes a Simón de
Monford, quien lo custodió hasta 1213. En esta fecha, muerto su padre en Muret y convertido en rey de catalanes y aragoneses, Simón de Monford tuvo que restituirlo a sus súbditos, obedeciendo una enérgica bula del papa Inocencio
III. Huérfano también de madre desde dos años antes, el rey niño fue puesto bajo la custodia y educación del gran maestre del Temple en el castillo de Monzón, mientras ejercía la regencia su tío Sancho, conde de
Rosellón. Allí permaneció hasta 1217, y en 1220, lo casaron con Aragor, hija de Alfonso VIII de Castilla. Hasta 1227 en que inició su gobierno, fueron años azarosos. A partir de esta fecha, logró dominar la situación.
Se le conoce como “el Conquistador”, por la grandes gestas y conquistas que consiguió durante su reinado: Mallorca,
Ibiza, Valencia, Burriana, Peñíscola, Alcira, Játiva, Murcia, etc., son ciudades que pasaron a la corona aragonesa. Invalidado su matrimonio con Aragor, casó con Violante de Hungría, dando principio a su política de particiones, ya que en la carta de esponsales, se comprometía a dar a los hijos que nacieran de este matrimonio, Mallorca y lo que se conquistara de Valencia (1235). En 1251 murió la reina
Violante, y en 1260, el primogénito, habido de su primera esposa Aragor, lo que obligó al rey a un nuevo convenio de partición entre los infantes Pedro y Jaime, hijos de
Violante, que sería el definitivo (1262): Pedro III, como rey de Aragón, y Jaime
II, como rey de Mallorca.
La magnitud de las empresas del reinado, (conquista y repoblación de Mallorca y Valencia), y los grandes progresos en el orden constitucional y el desarrollo económico ocurrido durante uno de los periodos más largos de la historia, justifican la fama del rey conquistador. La organización de Valencia y Mallorca como reinos individuales, y la fijación de la frontera catalana-aragonesa en el Cinca (1244). El nacimiento de las cortes y de la organización municipal (Barcelona, 1249): la cristalización de muchos engranajes de la administración, como el justicia de Aragón y las veguerías catalanas: el avance demográfico, el despliegue del comercio marítimo con el Magreb, los primeros progresos de la industria textil, la consagración de la lengua catalana, etc.,etc.,hacen del reinado de Jaime I, una etapa trascendental de la historia de la Corona de Aragón.
PEDRO III “el Grande” II de Barcelona (1240-1285). Rey de la Corona de Aragón 1276-1285. Hijo de Jaime I y de Violante de Hungría. Su corto reinado fue decisivo para la expansión catalana-aragonesa, así como también en el aspecto institucional. Por esta razón y por cualidades personales, ha sido uno de los monarcas más populares. A los 17 años, su padre le nombró procurador de Cataluña. En 1260, por el fallecimiento de su hermano mayor Alfonso, fue declarado heredero. Muerto Jaime I (julio-1276), heredó la corona de Aragón excepto Mallorca,
Rosellón, Cerdeña y Montpellier, que pasaron a su hermano menor Jaime. En 1277, logró sofocar la rebelión musulmana y en 1280, aplastó la gran coalición de la nobleza catalana, dirigida por el conde de
Foix. En una expedición a Sicilia, los sicilianos le coronaron rey. De regreso a sus reinos, concedió a los catalanes importantes constituciones, base del constitucionalismo de la Cataluña medieval (cortes de Barcelona,1283-1284). Hizo frente a la gran invasión cruzada francesa de Felipe III de Francia y su hijo Carlos de Valois, a quién el Papa había adjudicado sus reinos. Los cruzados, aliados con el propio hermano del rey, Jaime de Mallorca, llegaron hasta Gerona, pero después de diversas batallas fue rechazada la invasión y los franceses fueron destrozados en
Panissar. El rey preparó entonces una expedición de castigo contra su hermano Jaime de Mallorca, pero su muerte le impidió ponerse al frente de la misma. Sus restos fueron sepultados en Santes
Creus. En su testamento, adjudicó Sicilia a su segundo hijo Jaime, y la Corona de Aragón, al primogénito Alfonso (Alfonso III de Aragón II de Cataluña).
ALFONSO III “el Franco o el Liberal” II de Cataluña (1265-1291. Rey de la Corona de Aragón y Cataluña 1285-1291. Hijo de Pedro III y de Constanza de
Suabia.
Al marchar su padre a la conquista de
Sicilia, Alfonso quedó como gobernador del reino (1282). Una vez elevado al trono, atacó a su tío Jaime II de Mallorca, aliado de Felipe de Francia. Conquistó Mallorca (1285), Ibiza (1286) y Menorca (1287), último reducto musulmán en las Baleares. Por la presión de Francia y el papado, tuvo que firmar el “Privilegio de la Unión” (1288), reconociendo los derechos feudales de los nobles, frente al poder del monarca.
Alfonso III tomó partido por los infantes por los infantes de la Cerda en contra de Sancho IV y proclamó en Jaca a Alfonso “de la Cerda”, rey de Castilla; (los infantes de la Cerda, eran hijos de Fernando “de la Cerda”, primogénito de Alfonso X “el Sabio”. Al fallecer aquel, sus hijos quisieron hacer valer sus derechos a la corona castellana, en contra de su tío Sancho
IV).
En 1291, tuvo que aceptar el tratado de Tarascón, por el que debía ordenar la salida de todos los caballeros aragoneses, para dejar libre la actuación de Francia y el papado en la isla. Le sucedió su hermano Jaime
II.
JAIME II “el Justo” (1267-1327). Rey de la Corona de Aragón 1291-1327. Hijo de Pedro III y de Constanza de
Suabia. Durante el reinado de su padre, fue nombrado lugarteniente de Sicilia (1283-1285) y a la muerte del rey, le proclamaron monarca de la isla (1285), mientras su hermano Alfonso recibía la herencia peninsular. Al suceder a su hermano, empezó a poner en práctica su política de conservar la corona de Sicilia unida a la catalana-aragonesa. A ello responde su acercamiento al rey Sancho IV de Castilla (tratado de Monteagudo, 1291). Pero a pesar de ello, y de diversos tratados con aquel y Carlos de
Anjou, Sicilia fue devuelta a los angevinos. El parlamento siciliano, acordó en 1296, nombrar rey a Federico, hermano de Jaime
II. Fue investido rey de Córcega y Cerdeña; incorporó la mitad del reino de Murcia (actual Alicante) a la corona de Aragón y se alió con Fernando IV de Castilla para conquistar Granada, empresa que fracasó a pesar de la conquista de Gibraltar.
Por la extinción de la orden militar del Temple, creó la orden militar de Montesa (1317) para vigilar las fronteras de sus estados. Negoció con el rey de Castilla la división del norte de África, correspondiendo a Jaime II los reinos de Túnez, Bugía y Tremecén. En los últimos años de su vida, tuvieron lugar una serie de campañas (1323-1324) diigidas a hacer efectiva la infeudación del monarca, de la isla de Cerdeña . Su heredero Alfonso (el primogénito Jaime había renunciado al trono), dirigió las operaciones, consiguiendo la total sumisión de la isla.
Jaime II guardó los preceptos constitucionales, favoreció los municipios y los intereses comerciales catalanes, y contribuyó a solucionar los problema que el poder feudal planteaba.
ALFONSO IV “el Benigno” III de Cataluña (1299-1336). Rey de la Corona de Aragón 1237-1336. Hijo de Jaime II y de Blanca de
Anjou. Accedió al trono, al renunciar a él su hermano Jaime para seguir su vocación religiosa (1319). Casó con Teresa de
Entenza, heredera del condado de Urgel, que se incorporó a la corona, y en segundas nupcias, con Aragor de Castilla. La ambición de esta, y su carácter débil y enfermizo, le llevaron a intentar la partición del reino, creando el marquesado de Tortosa a favor de Fernando, primogénito de este matrimonio, en detrimento de la herencia de Pedro “el Ceremonioso”, hijo de su primera esposa, que se opuso al proyecto. La partición no se consumó debido a la oposición de los valencianos.
PEDRO IV “el Ceremonioso” III de Cataluña (1319-1387). Rey de la Corona de Aragón 1336-1387. Hijo de Alfonso IV y de Teresa de
Entenza. Durante el reinado de su padre (1327-1336), vivió refugiado en Zaragoza, víctima de la hostilidad de su madrastra, la reina Aragor, hermana de Alfonso XI de Castilla. Elevado al trono a los 16 años, su tío y tutor, el infante Pedro, conde de
Ribagorza, resolvió pacíficamente las diferencias entre el joven rey y sus hermanastros, protegidos por Alfonso
XI. La amistad con Castilla se selló con la ayuda ofrecida a Alfonso XI contra los benimerines. Recuperó el reino de Mallorca y el
Rosellón, conquistando por las armas estos territorios (1334), regidos por su cuñado Jaime
III. Un intento de este por recuperar su reino, fue aplastado en Llucmayor (1349). Derrotó a la nobleza aragonesa
(Epila, 1348) y valenciana (Mislata, 1348) que se habían levantado contra el rey, apoyados por sus hermanos Jaime de Urgel y Fernando de
Tortosa, acabando para siempre, tras drástica represión, con el poder político de la nobleza.
La guerra con Génova, gran rival del comercio catalán mediterráneo, repercutió en la península dando lugar a una grave crisis: la guerra con Castilla, regida por Pedro I “el Cruel” y ligada a Génova por intereses económicos. Durante la “guerra de los dos Pedros” (1356-1369), interferida con la guerra civil castellana y con el conflicto internacional de los cien años, la escuadra castellana atacó en diversas ocasiones territorio
catalano-aragonés. Pero la alianza de Pedro IV con Enrique de Trástamara, fue decisiva para la entronización de este último en el reino de Castilla (1369). La guerra terminó con la derrota y muerte de Pedro I “el Cruel”, hermanastro de Enrique de
Trástamara.
Pedro IV falleció en enero de 1387, sucediéndole su hijo Juan I. Era enclenque y enfermizo, irascible y violento, pero inteligente, tenaz, astuto, y trabajador infatigable; tuvo ideas muy claras sobre la preeminencia de la autoridad real, los deberes del soberano y los intereses de sus reinos.
JUAN I “el Cazador” (1350-1396). Rey de la Corona de Aragón 1387-1396. Hijo de Pedro IV y de Aragor de
Sicilia. A su nacimiento recibió el título de conde de Gerona, que creó su padre para él y que en adelante llevarían los herederos de la Corona de Aragón. Ejerció la lugartenencia de los reinos durante las ausencias de su padre. En los últimos del reinado de este, estaba en malas relaciones con él por su matrimonio con Violante de
Bar, sobrina de Carlos V de Francia, celebrado contra la voluntad de su padre; por su incompatibilidad con su madrastra Sibila de
Fortiá; por su obediencia al Papa de Aviñón, rompiendo la llamada “indiferencia” de Pedro
IV, y finalmente por su acercamiento a Francia y a Castilla, directrices que mantendría durante su reinado, y que representaban un cambio radical con las de su padre.
La grave crisis económica iniciada en los últimos años el reinado de Pedro IV debido a la “guerra de los dos Pedros”, provocó un gran malestar que se tradujo en las matanzas de judíos en 1391 en Valencia, Barcelona, Mallorca, Gerona, Lérida y otras poblaciones.
Pese a su inclinación a Francia, Juan I se negó a aceptar la iniciativa francesa para la resolución del cisma de occidente, manteniéndose fiel al papa de Aviñón (desde 1394 el aragonés Pedro de Luna, Benedicto
XIII). Juan I, de naturaleza débil, falleció en accidente de caza. Le sucedió, al no dejar hijos varones, su hermano Martín “el Humano”. Era de natural vacilante y bondadoso con ráfagas de autoritarismo, aunque dominado por su esposa; apasionado por la caza, a la astrología y a la nigromancia, Juan I estuvo dotado de inquietudes intelectuales. Fue amante de los libros, protector de la cultura y de la medicina, devoto de la música y de la poesía. En 1393 fue el instaurador de los “Juegos florales” en Barcelona.
MARTÍN I “el Humano” (1356-1410). Rey de la Corona de Aragón 1396-1410. Hijo de Pedro IV y de Aragor de
Sicilia. Fue lugarteniente durante el reinado de su hermano Juan I, pero se mantuvo al margen de la política interior, y no se mezcló en las guerras civiles y en las rivalidades que esta provocó.
A la muerte de Juan I se hallaba en Sicilia intentando apaciguar la isla a favor de su hijo Martín “el Joven”, casado con Mª de Sicilia, hija y heredera de Federico III. Negoció sin éxito el final del cisma con Benedicto XIII (1397). Intentó ayudar a este cuando se hallaba sitiado en su palacio de Aviñón (1399). Participó en las negociaciones para poner fin al cisma que tuvieron lugar en Perpiñán (1408-1409) y acogió en sus reinos a Benedicto XIII cuando este fue depuesto del papado.
Al morir sin descendencia (su hijo Martín “el Joven” falleció en 1409), originó una grave crisis sucesoria que finalizó con el “Compromiso de Caspe”, al ser elegido Fernando “de Antequera”.
FERNANDO I “de Antequera” (1380-1416). Rey de la Corona de Aragón 1412-1416. Hijo de Juan I de Castilla y de Aragor, hija de Pedro IV de Aragón.
Al producirse la muerte de su hermano Enrique III “el Doliente” de Castilla (25-diciembre-1406), Fernando I se hizo cargo de la regencia junto con la reina madre Catalina de Lancaster, durante la minoridad de su sobrino Juan II de Castilla. Posteriormente se dividió la gobernación del reino en dos partes, correspondiéndole a Fernando, Castilla la Nueva, Extremadura, Murcia y Andalucía (abril, 1407). Emprendió una campaña contra los musulmanes granadinos que habían declarado la guerra a Castilla en las postrimerías del reinado de Enrique III. La escuadra castellana , vasca en su mayoría, desbarató en el estrecho de Gibraltar a la escuadra de los sultanes de Túnez y de Tremecén. Fernando tomó la ciudad de Zahara y después de una tregua, al finalizar esta, conquistó Antequera (24-septiembre-1410). A partir de esta fecha, Fernando es conocido como “el de Antequera”.
Vacante el trono de Aragón a la muerte de Martín “el Humano” sin descendencia directa, se celebró el “compromiso de Caspe” en el que Fernando fue elegido rey de Aragón y proclamado solemnemente el 28 de junio de 1412. La elección de Fernando, significó el triunfo de la potente economía de la lana de Aragón y la ascensión de la pequeña nobleza y el patriciado urbano de Cataluña, quienes vieron en esta elección una victoria sobre la gran nobleza feudal, representada por Jaime de Urgel. Fernando aplastó la insurrección del conde de Urgel, que se creía con mejores derechos a la corona; la guerra terminó con la toma de Balaguer por las tropas reales dirigidas por el propio rey (octubre, 1413). En enero de 1414, Fernando I fue coronado rey de Aragón.
En 1393, Fernando se había casado con su tía Aragor de Alburquerque, llamada “la rica hembra” hija y heredera del infante Sancho, hermano de Enrique II “de Trastámara”. De ella tuvo siete hijos conocidos como los “infantes de Aragón”, entre ellos los futuros Alfonso V “el Magnánimo”, y Juan II de Navarra y Aragón y padre de Fernando “el Católico”.
ALFONSO V “el Magnánimo” IV de Cataluña. (1396-1458). Rey de la Corona de Aragón 1416-1458. Hijo de Fernando I y de Aragor de Castilla. Casó con Mª de Castilla pero no tuvo descendencia. Tuvo grandes dificultades políticas en Cataluña con motivo de las cortes de Barcelona (1416) y de San Cugat-Tortosa (1419), así como en Aragón, debido a los nombramientos de castellanos para cargos de gobierno. Practicó una decidida política mediterránea con objeto de eliminar a Génova y conseguir la hegemonía marítima, dando así satisfacción a una aspiración de la monarquía aragonesa.
Declaró la guerra a Castilla para ayudar a su hermano Juan que había alcanzado el trono navarro (1429). Logró la pacificación de Cerdeña y Sicilia, lugar donde vivió durante dos años. Conquistó Nápoles (2-junio-1442) haciéndose coronar rey. Mientras Alfonso se hallaba en Sicilia o en guerra contra los turcos o en Egipto, su hermano Juan gobernó en Aragón, pero se preocupó más por la política de Navarra, y sostuvo desde Aragón una continua guerra de fronteras contra los musulmanes castellanos. Cataluña, cuyo gobierno estuvo en manos de su esposa Mª hasta ser sustituida por Galcerán de Requesens (1452), estaba agitada por las primeras convulsiones del levantamiento (“payeses de remensa”); en Barcelona se desarrollaban las luchas entre “la busca” y la “biga” (el pueblo contra la burguesía) y en Mallorca y Menorca se enfrentaban “forans y ciutadans” (campesinos y burgueses). La crisis fraguada en su reinado, estalló durante el reinado de su hermano y sucesor Juan
II.
JUAN II (1398-1479). Rey de la Corona de Aragón 1458-1479. Rey consorte de Navarra 1425-1441 y rey efectivo 1441-1479. Hijo de Fernando I y de Aragor de Castilla. Hermano y sucesor de Alfonso V.
(Véase Reino de Navarra)
Le sucedió en el trono de Navarra su hija Aragor y en el de Aragón, su hijo Fernando, habido de Juana Enríquez y conocido como Fernando “el Católico”.
FERNANDO II “el Católico” (1452- 1516). Rey de la Corona de Aragón 1479-1516. Rey consorte de Castilla como Fernando V 1474-1504. Rey de Navarra 1513-1515. Hijo de Juan II de Aragón y de Juana Enríquez. En 1461, la muerte de su hermanastro Carlos de Viana, le convirtió en príncipe de Gerona y heredero de la corona, y en 1462, los catalanes en malas relaciones con Juan II, lo elevaron a la lugartenencia de Cataluña, bajo la tutela de su madre. El mismo año estalló la guerra civil catalana que marcó tan profundamente su adolescencia. Apenas cumplidos diez años, sufrió un duro asedio en la Forca de Gerona. A los catorce años, su padre le nombró lugarteniente general de la corona, y en 1468, resignó en él, el trono de Sicilia, decisión que no fue ajena al proyecto matrimonial de Fernando con la princesa Isabel de Castilla, que Juan II negociaba con los magnates castellanos enemigos del rey Enrique IV. De este matrimonio, concertado en Cervera y realizado en Valladolid en 1469, esperaban ambas partes ventajas decisivas para el logro de sus fines particulares: Juan II para liquidar la guerra civil catalana favorablemente, y los castellanos para el triunfo de la causa de Isabel. Ya, desde antes de terminar la guerra civil catalana (1472), Fernando fue en realidad, como lugarteniente general, un verdadero monarca asociado al trono de su anciano padre y colaboró en las arduas empresas del final del reinado, especialmente la pacificación de Cataluña y las campañas del Rosellón, ocupado por el rey de Francia. En 1474, la muerte del rey Enrique IV y el acceso al trono de Isabel proclamada por sus partidarios, señaló un nuevo y decisivo rumbo en el curso de su vida, ya que fue reconocido como rey de Castilla, juntamente con su esposa “mientras ella viviere” (concordia de Segovia, 1475).
En 1479, la muerte de su padre Juan II, elevaba a Fernando al trono de la Corona de Aragón y se reunían en sus manos los cetros de la mayor parte de los reinos peninsulares. Esta unidad, que se completaría con la incorporación de Granada y de Navarra, sería la base del futuro estado español del siglo XVIII. De aquí, la importancia del reinado de Fernando en Aragón, y de Castilla con Isabel.
Durante su reinado, se dieron hechos de tanta importancia, que sería prolijo enumerarlos todos. Sin embargo, no debemos olvidarnos, por ejemplo, de la conquista de Granada en 1492; la recuperación del Rosellón (1493), la conquista de las Canarias (1484-1496),la solución del áspero problema “remensa” en Cataluña, y la ascensión de la monarquía hispana a gran potencia, con las campañas victoriosas en Italia y la conquista del reino de Nápoles (1504). Con la muerte de Isabel “la Católica” en 1504, acabó el reinado de Fernando en Castilla, pero no su gobierno, ya que el testamento de la reina le instituyó regente vitalicio de su hija Juana, que sufría ataques de demencia. Por desavenencias con la alta nobleza castellana, Fernando se vio obligado a abandonar la regencia y se retiró a sus tierras. Casó en segundas nupcias con Germana de Foix de quien nació un niño, Juan, que de no haber muerto al poco tiempo, hubiese heredado la corona de Aragón, con lo que hubiera deshecho la unidad de las dos coronas. La muerte de Felipe “el Hermoso” y los disturbios que se siguieron en Castilla, crearon un ambiente favorable al regreso de Fernando como regente. Esta tercera etapa de gobierno en Castilla duró hasta su muerte, y a ella pertenece la incorporación de Navarra (1512) burlando las apetencias de Francia, mientras que como rey de Aragón, con la colaboración castellana, le permitía realizar una victoriosa campaña norteafricana con la conquista de Orán y de Bujía y la sumisión del reino de Argel (1510). Fernando trataba de crear reinos satélites en el norte de África, como base de la reconquista de los Santos Lugares y de Grecia (como rey de Aragón ostentaba los títulos ducales de Atenas y Neopratria) y de acabar con la amenaza turca en el Mediterráneo. Esto no lo pudo realizar por la oposición de Francia y por su fallecimiento, casi instantáneo, en la aldea cacereña de Madrilejos, cuando se dirigía a Guadalupe. En su último testamento, instituía heredero de la Corona de Aragón a su hija Juana y gobernador, a su nieto Carlos.
Se le considera a Fernando como una persona hábil, inteligente, enérgico, tenaz y calculador, imbuido de sus deberes de soberano, pero también de sus derechos. Sin embargo, ya durante su reinado, surgió una leyenda anti-fernandina, que tuvo su origen en la alta nobleza castellana. En ella, se le tachaba a Fernando como ingrato, tacaño (murió pobre y cargado de deudas), envidioso, pérfido y marioneta de su mujer. La historiografía moderna, a puesto en evidencia la debilidad de las corrientes anti-fernandinas y reconocido a Fernando “el Católico”, como una de los máximos soberanos hispánicos.
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