El cubo de Rubik

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Gus con cubos de Rubik – © Fernando Montero

En el año 1974, el inventor húngaro Ernö Rubik ideó el cubo que lleva su nombre. Lo patentó en el año 1975 y lo lanzó al mercado húngaro en el año 1977. Como curiosidad, se estima que en el año 1982 se habían vendido en Hungría 10 millones de cubos, superando incluso el número de habitantes del país.

Han pasado 40 años desde su lanzamiento y todavía es un rompecabezas muy popular. Precisamente esta entrada viene porque tengo un grupo numeroso de alumnos que lo utilizan, incluso con variantes más complejas.

Cubos de Rubik, el de la derecha original del año 1982

El cubo es una matriz de cubos 3x3x3. Cuando está montado correctamente cada una de las caras del cubo grande es de un solo color. Está construido de tal manera que cada uno de los 26 cubos exteriores están unidos permitiendo que las seis caras se pueden girar.

El objetivo de este rompecabezas es que si tenemos el cubo desordenado logremos hacer que todas las caras muestren un único color. El número de combinaciones posibles es:

43.252.003.274.489.856.000

y solo una de ellas resulta ser la correcta, lo que da una idea de la dificultad que tiene el juego.

Si tuviéramos un cubo con cada una de estas posibilidades de distribución de colores y los colocáramos sobre el suelo cubrirían toda la Tierra, incluyendo los océanos, no una sino unas 250 veces.

No se sabe el número de movimientos que hay que realizar para resolverlo partiendo de una posición arbitraria, pero en el año 2008 Tomas Rokicki demostró que todas las posiciones del cubo se pueden resolver  como mucho 22 giros de las caras.

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